Cuando los perros dejan de comunicarse

Conocer el lenguaje de los perros, puede ayudarnos a mejorar nuestra relación, fomentar la comunicación y potenciar el vínculo que tenemos con él.

No se trata de empezar a ladrar como él, sino de saber interpretar qué nos quiere decir nuestro peludo, para poder actuar en consecuencia.

Si, por ejemplo, se siente incómodo ante una situación puede mostrar conductas tales como lamerse, sacudirse o encogerse. Si conocemos el significado de estos comportamientos, podemos actuar y dar más espacio entre nuestro perro y ese estímulo.

Un perro puede llegar a inhibir las señales de aviso de un ataque inminente si, anteriormente, no han sido tenidas en cuenta o no han servido para evitar un enfrentamiento o una situación comprometida. Los perros por naturaleza, tienden a evitar los conflictos puesto que suponen una pérdida de energía.

Si pueden, se escabullen; Si no pueden por estar atados o retenidos, tienden a mostrar, en primer lugar, señales de apaciguamiento para comunicar su no intención de atacar (lamidos, evitación de la mirada, giro del cuerpo….); Si no le da tiempo de desplegar este tipo de señales o no surten el efecto deseado, empezarán a lanzar señales tales como gruñidos, dentelladas o ladridos para espantar al contrario. Si nada de lo anterior funciona, entonces morderá como única salida posible.

Si el perro “aprende” que morder evita la situación comprometida, será la primera opción a usar en caso necesario. Por eso, en perros que han aprendido este comportamiento, conseguir que vuelvan a usar las señales de comunicación canina, es un logro importante.

Aunque no lo creáis para un perro que se lanza a morder como primera opción, empezar a gruñir es un avance importante puesto que nos da opción a actuar antes que el perro.

 

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