Perros y sus necesidades emocionales

Los perros aun siendo diferentes a los seres humanos son capaces de sentir miedo, alegría y otras emociones como respuesta a aquello que le rodea. Al igual que nosotros, su cerebro también dispone de un sistema límbico, asociado a la supervivencia y a las respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales. Este sistema, formado por varias estructuras, está relacionado con la memoria, la atención, los instintos sexuales, las emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad) y la conducta.

Un perro que pasa demasiadas horas solo, o que no está integrado en la familia, no es feliz. El cariño se puede demostrar de mil formas y no únicamente a través de comida o chucherías. Una caricia, una palabra, un gesto o incluso una simple mirada pueden ser una muestra de afecto para nuestro perro si hemos creado el entorno para que pueda reconocerla y valorarla.

Dedicar un momento amable al perro por algo bien hecho, es un gesto de respeto y un excelente modo de estrechar el vínculo con él. Conviene aprender a sacar partido de los momentos cotidianos con nuestro perro: Las cosas buenas se pueden celebrar de forma diferente con una tarde de juegos, un paseo relajado, un merecido descanso viendo el paisaje…

 

¿Ansiedad o falta de costumbre?

Imagina que un día te sacan del mundo que conoces (sea bueno o menos bueno), te separan de todo aquello que era “normal” hasta entonces, cambian los horarios y pasas a estar en otro lugar extraño, a veces hasta horas solo, con nuevas rutinas, un montón de estímulos o ausencia de ellos, ruidos y olores extraños y “reglas” (a la hora de comer, en el paseo, en el día a día al fin y al cabo) que nadie te ha explicado antes, pero que provocan mal rollo cuando te desvías de aquello que tus nuevos tutores esperan de ti.

Ahora, imagina lo que siente un perro o un gato recién llegado a un nuevo hogar….

Si tienes pensado incorporar un animal a la familia, asegúrate de reservar unos días para poder estar con él durante esa transición, ayudarlo a sentirse a salvo y comprendido, introducirlo de forma progresiva y segura en las nuevas rutinas, enseñándole de forma amable lo que se espera de él, educando desde la comprensión y bajo la premisa ser especies diferentes (con requerimientos y necesidades diferentes) y, sobre todo, fomentando el buen rollo y la relación entre vosotros.

Sin fórmulas mágicas, solo con sentido común, coherencia, sensibilidad, conocimiento y empatía.

“Y si en lugar de querernos tanto, probamos a querernos bien?”

Ahí lo dejo…. 😉

 

Caminando a la manera de los perros

Los perros no suelen ir de frente hacia otros perros o personas. De hecho, si les dejamos elegir, si van sueltos o con una correa larga, tomarán una distancia prudente para “estudiar” al nuevo desde lejos y, mejor aún, lateralmente para hacerse una idea de las intenciones. En este vídeo podemos ver el efecto anímico que tiene en el animal los acercamientos “correctos” e “incorrectos” según el criterio perruno.

¿Qué sucede con la frecuencia cardíaca perros cuando un paseo extraño en una curva hacia el perro?