Vínculo y comunicación a través de una correa

Seguro que a muchos os es familiar el hecho de que el perro se cruce por delante o por detrás cuando caminan por la calle con la correa….. Es el momento de revisar nuestro lenguaje corporal y nuestro manejo de la correa. ¿Va tensa? ¿Demasiado corta o larga? ¿Nos sentimos cómodos con ella o nos faltan manos para todo?

La correa debe ser un elemento de vínculo y comunicación y, en demasiadas ocasiones solo actúa como restricción y limitación. Quizá es el momento de plantearnos nuestras habilidades como guías y empezar a practicar juntos para minimizar errores y maximizar aciertos.

Al igual que un perro no sabe andar con la correa si no le enseñamos antes, los guías también deben aprender a usarla adecuadamente como lo que realmente es: un vínculo de comunicación perro-persona y no como una restricción al libre movimiento del animal.

Por eso es importante empezar en casa, sin distracciones, de forma relajada y en sesiones cortas sobre todo, si el perrete es muy joven o inexperto.

Relaja brazos y piensa que todo lo que haga el perro, tanto bueno como menos bueno, es porque le has dado la oportunidad de hacerlo. Por ejemplo, si se cruza por delante o por detrás, quizá es que haya demasiada correa suelta además de poca experiencia en andar a tu lado, si la muerde, puede que te hayas despistado y lleves el extremo colgando cerca de la cara del perro; Si se adelanta y tira, quizá es porque tú mismo te hayas tensado, tensando automáticamente la correa….

Plantéate qué esperas de tu perro y pon los medios necesarios para evitar errores, favorecer que acierte y, de este modo, que puedas reforzar sus buenas elecciones.

 

La mejor correa es la que “sonríe”

Demasiadas veces escuchamos aquello de “mi perro no deja de tirar” a la vez que vemos al pobre animal limitado por una correa demasiado corta que no le permite alejarse de la rodilla del humano….. No puede olisquear la información que han dejado otros perros en el suelo o en los árboles y tampoco puede alejarse para eliminar (al fin y al cabo todos necesitamos cierta intimidad en determinados momentos).

El paseo se convierte en un auténtico suplicio para ambos. El perro, aún a pesar del dolor, encuentra refuerzo cada vez que tira, puesto que llega antes al lugar que le interesa y la persona que le sigue detrás, termina enfadada y malhumorada. El perro aprende que tirando, consigue el objetivo de llegar antes, así que tira de la correa porque puede y porque nosotros estamos detrás.

Lo ideal es empezar a practicar el paseo desde pequeños y en casa. El collar o el arnés y la correa son elementos extraños los primeros días y no es raro que muchos perros ofrezcan resistencia, si no han sido bien acostumbrados desde el principio. Elige un collar cómodo, o mejor un arnés para dejar libre el cuello del animal y trabajar con correas largas, de unos dos metros, que ofrezcan cierta libertad y distancia al perro pero, cuya longitud puedas supervisar por si hiciera falta intervenir en algún momento.

Es importante trabajar el paseo sin tensión de forma tranquila y relajada (tomando el tiempo necesario) y en lugares sin demasiadas distracciones al principio (en casa), para irlas introduciendo progresivamente.

Nuestro lenguaje corporal es muy importante. Si vamos tranquilos, con los brazos relajados, la espalda recta y reforzando con una mirada, una palabra o un premio de vez en cuando, los perros responderán bien. Es esencial que los perros se acostumbren a mirarnos a los ojos de forma que podamos el refuerzo adecuado a lo que está haciendo. La buena correa durante el paseo, es aquella que describe una sonrisa entre perro y persona, es decir, que va suelta y sin tensión.

 

Resumiendo…

Busca ser el “mejor amigo” para tu perro antes que ser simplemente su dueño y empezarás a disfrutar de una nueva dimensión de la relación.

El respeto es la base de la confianza y todo lo que tu perro aprenda a tu lado de una forma amable, quedará grabado para siempre de forma positiva y será más fácil que tu perro responda como esperas y te muestre la conducta adecuada en cada momento, porque hay verdadero vínculo, el perro está a gusto contigo y busca tu refuerzo y el resultado es agradable para ambos.

 

 

 

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