Tu perro depende de ti

Un perro siempre va a depender de ti y hay cosas que no puede hacer por sí solo.

Comerá, beberá y saldrá a la calle, cuando tú lo decidas y por eso, debes tener en cuenta que es un compromiso que adquieres al incorporarlo a tu vida.

Tu perro debe salir todos los días de la semana, tres veces al menos (más si es un cachorro) y el tiempo suficiente para que haga ejercicio. Y salir significa SALIR. No vale bajarlo al parque cercano y sentarnos en el banco a jugar con el móvil mientras permanece atado a nuestro lado, en un radio de acción de dos metros. Por supuesto, tampoco vale usarlo como excusa para bajar a la cafetería y dejarlo amarrado a la farola de enfrente, mientras tomamos un café.

Salir a pasear con él, significa que ambos disfrutéis del paseo y que el animal dispone de tiempo suficiente para hacer sus necesidades y ejercer de perro, olisqueando y revisando el terreno.

 

Cómo empezar el entrenamiento de tu perro

Además de todo lo anterior, su educación también depende de tí. A la hora de enseñar algo nuevo a un perro, la recomendación general dice que debemos comenzar el aprendizaje en un ambiente neutro y sin distracciones, y sólo cuando el perro responde de forma fiable en ese ambiente, iremos introduciendo progresivamente distracciones y modificaremos el ambiente, hasta alcanzar la situación real en la que necesitamos ese comportamiento por parte de nuestro animal.

Cuando enseñamos a un perro a caminar sin tensión en la correa, solemos olvidar esta recomendación y únicamente practicamos cuando salimos a la calle donde existen muchas distracciones de lo más interesantes para nuestro animal. Luchamos contra todo un universo de estímulos y competimos por ser lo más interesante cuando, no debemos perder de vista que, en la calle, todo es llamativo y nuestro perro puede tirar de nosotros porque sabe que llega al parque donde están sus amigos, porque hay algo delante o por cualquier motivo que se nos escapa… Por eso, es recomendable empezar a caminar con correa en casa, para que se convierta en un hábito más para nuestro perro y no solo sea cosa de la calle. Dentro del hogar será mucho más fácil que el perro se concentre en nosotros, sea capaz de hacerlo bien y recibir refuerzo por ello, asentando la idea de lo que le pedimos.

La recomendación es practicar, practicar y practicar para que se convierta en una rutina más.

 

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