Mi gato no ve bien…

A priori, resulta complicado detectar problemas de visión en nuestros gatos de casa ya que, por lo general, son capaces de desenvolverse con soltura a pesar de la carencia.

No obstante, podemos observar si reacciona ante cambios de luz (dilatando o contrayendo las pupilas), si es capaz de seguir la luz de un puntero láser…

En caso de dudas, el veterinario puede realizar diversas pruebas para comprobar la visión, el estado general del ojo y detectar si existen patologías que puedan afectar a la visión como pueden ser el desprendimiento de retina, luxación de cristalino…. etc. y tratarlas en su caso.

 

Cuidados para gatos con problemas de visión

Los problemas físicos de cualquier tipo son, al fin y al cabo un tipo de minusvalía que, puede afectar el día a día del animal pero, podemos ayudar a que se sienta seguro y a salvo dentro de su territorio manteniendo el entorno lo más estable posible, es decir, evitando peligros (como cables o enchufes) así como los cambios frecuentes de decoración o de mobiliario, evitado el uso excesivo de ambientadores que puedan “enmascarar” sus caminos de olor (feromonas), lavando la ropa de hogar (cortinas, cojines, colchas…) de forma escalonada para evitar que pierda la referencia conocida y familiar, facilitando el acceso a la comida y bebida en lugares no muy elevados o que no impliquen saltos complicados… Etc.

Aunque la vista es un sentido importante para el gato, recordemos que conservan intactos el resto de los sentidos y esto le ayudará a adaptarse a la pérdida de visión. El oído y olfato están mucho más desarrollados que en los humanos, y compensan el sentido que falta.

Hay pocas cosas que no podrán hacer pero, las actividades más importantes para ellos, son perfectamente posibles. Si los dejamos explorar, irán poco a poco, al principio, localizando donde se encuentra su comida y agua. Probablemente se tropiecen una o dos veces en el proceso, pero no debemos preocuparnos ni intervenir. Una vez familiarizados con el entorno, raramente volverán a chocar de nuevo contra objetos de la casa.

El consejo es obvio. Al principio debemos poner la casa a prueba de bebés. Debemos asegurarnos de que no haya elementos que puedan provocar accidentes. Es recomendable proteger esquinas o cantos afilados de las mesas. Recordemos que no ve y, en ocasiones puede asustarse y salir corriendo con el consiguiente riesgo. Además no debemos cambiar el mobiliario de lugar, ya que lo despistariamos. Atención a ventanas o balcones abiertos. Él no puede ver el peligro….

Los gatos ciegos basan toda la información de distancias y espacios en los bigotes (vibrisas) para percibir los objetos y su localización. Es por ello que los propietarios suelen advertir que se les rompen y desgastan con más facilidad. No hay que preocuparse puesto que vuelven a crecer.

En poco tiempo, los gatos ciegos se terminan manejando igual que los válidos en la mayoría de las situaciones domésticas pero no pueden sobrevivir en la calle. Deben de conocer el ambiente en el que se mueven y éste debe ser estable. Rápidamente, tendrás al gatito trepando rascadores, sillas o sofás, subiendo y bajando escaleras. Jugarán con sus juguetes y, en estos casos, suelen preferir pelotas con cascabel o peluches con sonidos ya que les son más fáciles de seguir. Disfrutarán la interacción con su familia humana y peluda, de la misma manera que un animal con visión.

Está demostrado que con unos pocos cuidados, y dentro de un ambiente seguro y estimulante, un gato ciego llevará una vida rica y feliz, al igual que un gato con visión.

Un dato interesante y curioso para terminar. El resto de los gatos del hogar son, por lo general, más tolerantes con un gato ciego (que puede chocar contra ellos) que con un gato que ve.

 

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